jueves, 2 de abril de 2009

El Mago extendió la mano hacia Brida i le entregó una flor.
-Cuando nos conocimos, y parece que yo siempre te conocí, xq no consigo recordar cómo era el mundo antes, te mostré la Noche Oscura. Qería ver como enfrentabas tus propios límites. Ya sabía qe estaba delante de mi otra parte, y esta otra parte iba a enseñarme, todo lo qe necesitaba aprender, éste fue el motivo por el qe dios dividió al hombre i a la mujer.
Brida tocaba la flor. Era la primera flor qe veía en mucho meses. La primavera había llegado.
-Las personas dan flores de regalo xq en las flores está el verdadero sentido del Amor. Qien intente poseer una flor, verá marchitarse su belleza. Pero qien se limite a mirar una flor en un campo permanecerá para siempre con ella. Porque ella combina con la tarde, con la puesta de sol, con el olor a tierra mojada i con las nubes del horizonte.
Brida miraba la flor. El Mago volvió a tmarla i devolvió al bosqe. Los ojos de Brida se llenaron de lagrimas. Estaba orgullosa de su otra parte.
-El bosqe me enseñó esto: qe tú nunca serás mía i por eso te tendré para siempre. Tú fuiste la esperanza de mis días de soledad, la angustia de mis momentos de dude, la certeza de mis instantes de fe.
"Porqe sabía qe mi otra parte iba a llegara un día, me dediqé a entender la tradición del sol. Sólo por tener la certeza de tu existencia, es por lo qe continué existiendo".
Brida no conseguía reprimir las lágrimas.
-Entonces tu llegaste i entendi todo esto. Llegaste para liberarme de la esclavitud qe yo mismo me había creado, para decirme qe estaba libre, qe podía volver al mundo i a las cosas del mundo. Yo entendí todo lo qe necesitaba saber i te amo más qe todas las mujeres qe conocí en mi vida, más de lo qe amé a la mujer qe me desvió, sin qerer, hacia el bosqe. Me acordaré siempre de qe el amor es la libertad. Esta fue la lección qe me exilió i ahora me libera.
Las llamas crepitaban en la hoguera, i los pocos invitados qe qedaba comenzaban a despedirse. Pero Brida no escuchaba nada de lo qe estaba pasando.
-¡Brida!- oyó una voz distante.
-Él te está mirando, muchacha- dijo el mago- era la frase de una vieja película qe había visto, se sentía alegre xq había girado otra página importante de la tradición del sol.
-Me acordaré toda la vida de ti, i tú de mi. Así como nos acordaremos del atardecer, de las ventanas con lluvia, de las cosas qe tendremos siempre xq no podemos poseerlas.
-¡Brida!- volvió a llamar.
-Ve en paz- dijo el mago- i seca esas lágrimas. O di qe se deben a las cenizas de la hoguera.
No me olvides nunca.