sábado, 28 de marzo de 2009

Mi abuela tenía una teoría mui interesante; decía qe todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero qe no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno i una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión qe encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida qe pasa el tiempo, hasta qe llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene qe descubrir qé disparará esas explosiones para poder vivir, puesto qe la combustión qe ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qé cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece i ni uno solo de los fósforos se encenderá
nunca.